sábado, 30 de agosto de 2008

Buenos gestores de investigación o investigadores brillantes?

En el último post, hablábamos sobre la implicación del sector privado en la financiación universitaria, así que partamos de la base de que SÍ, las empresas deben financiar las universidades por interés mutuo. La pregunta que lanzo hoy es, NO de qué manera participará la empresa privada en la financiación, sino por qué NO lo está haciendo ya.

Los incentivos que prevé la Ministra Garmendia pueden ser un facilitador pero la globalización y la competencia internacional deberían ser un incentivo más que suficiente para invertir en conocimiento e investigación universitarios, convertidos en un producto más que debe integrarse en la cadena de valor de la industria.

Mi impresión es que, para responder a este reto, lo lógico sería que los grupos de investigación funcionasen en cierta forma como empresas en las que el resto de los eslabones de la cadena pudiesen confiar. La Administración y las universidades gallegas proporcionan un buen ejemplo de que el debate empieza a calar:

Innovación impulsa con 711.000 euros la comercialización de investigaciones universitarias

Por lo que conozco sobre este programa, no se tratará tanto de "dar de comer" a una serie de grupos de investigación, ayudándoles "desde la barrera" a poner en valor su producción científico-tecnológica, como de "enseñarles a pescar", ayudándoles a convertirse en organizaciones competitivas con sus propios objetivos y recursos que sepan velar por sus intereses – obviamente, con la ayuda y dentro del marco de las universidades en las que se integran.-

Casualmente, aparece un artículo de opinión de José Manuel Sánchez Ron, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma de Madrid, aparecido en El País el 30/8, “El reino de Einstein y la patria de Venter”, que refleja estupendamente en su último párrafo la pregunta que probablemente se hayan hecho las universidades gallegas:

“¿Conseguirá alguna vez un científico como Craig Venter el premio Nobel de Medicina? Al margen de su dimensión más social, la pregunta tiene algún interés. Se le ha criticado como poco escrupuloso, más gestor de científicos y métodos que investigador original que crea ideas nuevas. No está claro que tales juicios sean completamente justos, pero lo que es indudable es que, con sus iniciativas y métodos, ha contribuido al progreso de la ciencia, sea cual sea la idea que tengamos de lo que es o debe ser la investigación científica.”

Una vez más, no se trata de saber quién aporta más a la ciencia: el buen gestor de investigación o el investigador brillante. Ambos son necesarios pero, si partimos de la base de que investigadores brillantes no puede haber tantos y de que los buenos gestores de investigación son igual de escasos en las universidades españolas, es lógico que las universidades gallegas hayan preferido crear mejores gestores (que es más fácil y dará resultados más rápidos).

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